A pesar de que los Franceses han sido expulsados de nuestro País, las deudas acarreadas con motivo de su ocupación, originan una serie de pleitos que acaban con la escasa economía de la nueva comunidad.
Estas calamidades económicas, seguidas de “la francesada” y a continuación la primera guerra carlista, son las poderosas razones por las que la economía de nuestro humilde Concejo no pueda levantar ni la cabeza…¡ ni los pies… !
Debido a esta insostenible situación y según consta en las actas que se conservan en el Ayuntamiento, los vecinos y sus autoridades, hartos de tanto abuso económico, en el año 1.846 solicitar de la Reina Isabel II su total independencia en su administración.
En los años 1.850 comienza la instalación de los primeros altos hornos en Barakaldo y en 1878 el de las primeras grandes industrias que durante más de 100 años hemos conocido en Sestao. Y con ellas parece iniciarse una era de prosperidad para la sufrida y cada vez más numerosa comunidad de este pueblo que le habita, llegados de las regiones cercanas en busca de un trabajo y un sustento que en sus lugares de origen no encuentran, de manera que los 360 moradores que el Concejo de Sestao tenía en el año 1.850, se convierten en 10.000 habitantes en el año 1.900.
Una serie de huelgas frenan momentáneamente esta aparente prosperidad a finales del Siglo XIX y principios del XX, hasta que estalla una gran guerra en Europa, de la que nuestro País queda libre, logrando así dar un nuevo empuje a sus industrias así como la creación de otras nuevas como La Naval y la B. Wilcox.
Una Dictadura en los años 1.920, una República en los años 1.930, seguida de una guerra civil, no ayudan a mejorar la situación de los más de 18.000 habitantes que pueblan nuestro municipio, ya que es seguida de una posguerra en la que no hay más que mucho trabajo, pocos ingresos, hambre y miseria entre su vecindario.
Como consecuencia de tantas adversidades, el pueblo y su vecindario se encuentran sumidos en la mayor miseria, agobiados por los constantes impuestos para abonar los gastos ocasionados por tanta desgracia y por los abusos que en tal sentido son cometidos por las autoridades de los pueblos limítrofes que tienen más entidad.
La situación empieza a mejorar en los años 1.950 viviéndose 25 años de paz y prosperidad… Hasta que en los años 1.980 comienza a decaer la pujante actividad industrial de las fábricas asentadas en nuestro Concejo, ocupado los dos tercios de su jurisdicción y que en su día hicieron de el de Sestao, juntamente con el de Barakaldo, los municipios más industrializados de la Nación, gracias al tesón y la laboriosidad de sus vecinos, forjados durante varias generaciones en el crisol del trabajo, la solidaridad y la sincera amistad y compenetración entre todos los moradores, hermosas cualidades que hoy lamentablemente parece que se van perdiendo paulatinamente, arrastradas según mi humilde entender, por la desaparición de las grandes industrias…
Como nacido en este Concejo, lamento profundamente no poder contar a mis convecinos una historia más grata y con un final feliz, pero la triste realidad es la de este breve relato… ¡Pues Sestao ha sido un pueblo creado por sus vecinos a base del trabajo, el sudor, la sangre y las lágrimas de los miles de personas que durante tantos años han vivido en este municipio, que a pesar de ser grande en hechos y en espíritu, siempre ha sido un humilde y laborioso Concejo…!
Como ha quedado reflejado, Sestao era una pequeña y aislada aldea, en la que sus pocos moradores se alimentaban de lo que ellos cosechaban y producían: frutas, verduras, hortalizas, ganado vacuno y lanar, aves de corral y conejos para su alimentación y venta, asi como los mariscos y pescados que pescaban en las riberas de los ríos que bañaban nuestro Concejo.
También llegó a ser famoso en los Siglos XVII y parte del XVIII, por sus magníficas cosechas de txakolí, que era muy apreciado en las Villas de Bilbao y Portugalete, por su calidad, cantidad y buen precio.